Una de las cosas mas difíciles para mí a la hora de cocinar es encontrarle el punto exacto de sabor a las cosas puesto que mi sentido del gusto está atrofiado (Gracias madre; yo también la quiero). El dulce siempre me parece muy dulce y con la sal nunca llego (puesto que me acostumbre a comer sin sal).
A esta receta en concreto, la he ido tuneando y después de varios intentos, creo que he conseguido lo que buscaba, y como masa base es perfecta. Es decir, puedes variarla como gustes ya bien con emulsiones, aromas o esencias. Eso, ya es cosa tuya; pero ten en cuenta las decoraciones (si la vas a decorar), el sabor de la glasa, del fondant o el chocolate.
La intención era conseguir una galleta que al final, después del decorado, no resultase “cargante”, empalagosa o llámese X; y que a su vez, si no quieres un decorado, te sirva para comértela tal cual con un té bien calentito (lo cual sucede en mi casa; aquí gustan mas sin nada).
Ingredientes:
250gr. Mantequilla.
250gr. Azúcar.
1 huevo M
500gr. Harina de fuerza.
3 cucharadita de esencia de vainilla (u otro sabor/aroma/emulsión)
*Si lo queréis así, tal cual, pero “super avainillado”, sustituir un par de cucharadas del azúcar normal por vainilla en azúcar*
Empecemos con el “Step by step”.
(Olvide hacer las primeras fotitos; sorry!!!).
Batimos con unas varillas la mantequilla hasta que quede blanquecina.
Agregamos el azúcar y la vainilla y batimos un par de minutos mas a velocidad
media.
Incorporamos el huevo y seguimos batiendo unos tres minutos.
Ahora, comenzamos a echar la harina (previamente
tamizada) y mezclamos con una espátula o cuchara (empezamos así para no
pringarnos mas de lo necesario).
Seguimos incorporando la harina de a poco y
cuando comencemos a tener una consistencia arenosa ya podemos empezar a
“meterle mano” a la masa :D
El amasado nos tomará
unos 5 minutos mas o menos.
Veréis que poco a poco se ira ligando todo y comenzara a tener una textura muy
suave.
Haremos
una bola con ella.
La envolvemos en papel film y la dejamos reposar
al menos un par de horas en la nevera.
Si querías hacerla de un día para otro, por
aquello de adelantar faena, no hay problema. La masa aguantara perfectamente en
la nevera unos 3 días. Pero eso sí, aseguraos de envolverla bien, y si acaso,
la metéis dentro de un Tupper Ware para evitar que pueda entrarle el aire (cosa
que si ocurre, se secará y no nos quedara “guay”)
A partir de aquí y dado mi reciente enfado
monumental
quiero enseñaros un par de cositas que notareis sin ninguna duda cuando hagáis
vuestra masa (y por lo cual no deberéis asustaros puesto que es normal)
Necesitaremos un rodillo, un cortador (a saber
cual) y 4 hojas de papel vegetal para el horno (yo uso el de Mercadona) (2 para
trabajar y las otras dos para el horno).
Encendemos el horno a 180º y lo dejamos
calentando en lo que nosotr@s nos liamos la manta a la cabeza con las galletas.
Sacamos la masa de la nevera y (al menos es como YO lo hago) la voy cortando en
rodajas de unos 2 dedos de ancho, tipo pan de payes…
Cuando la apretéis, sentiréis como que se
granula un poco, que no cunda el pánico!!!! (aún =D )
Tan solo necesitáis amasarla un poquitín con las
manos (o lo que viene siendo, jugar con ella). Veréis que con el calor de
vuestras manos, la masa se tornara suave y lisa al tacto (Fijaos en los bordes
de la siguiente foto).
Hacemos un churro churri-mangui y lo colocamos
sobre una de las hojas de papel vegetal.
Con una segunda hoja lo cubriremos…
“Atacamos” con el rodillo...
Hasta extenderlo del
grosor que queramos…
Quitamos la hoja superior…
Y con el cortador, comenzamos a cortar!!.
Retiramos el excedente de
masa…
Y movemos las galletas a una de las hojas que
hemos guardado para la bandeja del horno.
Aquí es cuando lo complicado llega.
Cada horno es un mundo; y en mi mundo,
necesito unos 7-8 minutos con calor por arriba y por abajo y colocando la
bandeja a media altura.
Esta es la parte en la que menos puedo ayudaros y que me da muchísima rabia el
no poder hacerlo.
De todos modos, las galletas son como las plantas, te avisan… Cuando veas que
los bordes comienzan a dorarse es porque ya están listas.
Mientras las galletas están en el horno, nos da
tiempo a amasar otra tanda. De ahí que pusiera 2 papeles para el horno; así
vamos haciendo “change” y no nos quedamos paradas haciendo nada mientras
horneamos.
Ya que estaba puesta en el tema; he querido hacer un “experimento” extra para
que veáis la diferencia de horneado entre dos galletas con distinto grosor en
una misma tanda de horno.
A no ser que tengáis un rodillo mega-chuli con
“topes” (os doy permiso para que me regaléis uno ;) ), conseguir un groso
uniforme en TODAS las galletas será un pelín complicado; pero bueno, que no se
acaba el mundo.
Si os dais cuenta, la galleta mas fina (la de
arriba) siempre tiende a dorarse un poco mas rápido que una galleta mas
gordita. Estando en la misma tanda, no es aconsejable abrir el horno para
sacarlas, pero igual no os preocupéis porque, como podéis comprobar, no se
queda churruscada.
Una nos salio albina, y la otra nos salio mulatita ;)
Esta es la máxima complicación que os podréis
encontrar con mis galletas…
Y hasta aquí hemos llegado. A partir de
ahora vuestras galletas irán saliendo del horno!.
Espero que las probeis, me lo conteis y por supuestisimo, que me lo enseñeis!!.
Mi pagina de Facebook estará siempre abierta para vosotr@s